
Cuando uno se encuentra a la víspera del nacimiento de un bebé la ilusión de su llegada resulta un sentimiento de gran Amor. Carreras preparando todo, la nueva habitación, la ropita, cobijas, mamilas y hasta la maletita para correr al hospital cuando sea el momento.
Con anterioridad, los amorosos padres revisaron un compendio de nombres para elegir el que más les gusta, o a veces, por honrar a un ser querido han elegido el nombre del padre, ,madre, abuelo, tío, mejor amiga, etc.
¿Sabes la importancia que tiene un nombre?
Se dice que hace miles de años, antes de que existiera siquiera materia solo había dos cosas: Energía y Vibración.
Incluso, a través del Universo, el Padre envía constantemente frecuencias vibratorias que no percibimos con los sentidos "comúnes", pero que de alguna manera resuenan dentro de nosotros, en nuestro planeta, y nos van "sintonizando" en esa misma frecuencia, en esa misma vibración.
Es por eso que la música se ha convertido en un lenguaje universal, que puede llevarnos a diferentes estados de ánimo y evocarnos sentimientos. También reside en este punto el hecho de que existan sonidos que puedan ayudarnos a sanar o modificar cosas en nosotros, porque Todos, en algún sitio muy dentro de nosotros, tenemos una vibración que responde a otras y emite la suya para provocar la respuesta en los demás, en las cosas y situaciones, en el universo y con el Padre mismo.
Elegir un nombre es así de importante, será una vibración que llevará un ser durante toda su vida, que lo rodeará de un significado en su vida y le otorgará también una misión que ayudará o estorbará a su misión divina y elevada.
En muchos rituales indígenas, al llegar a la mayoría de edad, al superar ciertas pruebas es cuando se le cambia el nombre a un integrante de la tribu.
Así también en muchos talleres y Enseñanzas se otorga un nombre místico a una persona, de acuerdo a lo que se ha observado en ella, más allá de lo evidente.
La vibración que utilices puede potenciar tu Esencia, y muchas veces aunque no puedas cambiar tu nombre o hayas recibido otro, resulta que te sientes mejor con la forma en que te llaman de cariño y, es más, a veces te conocen ¡por otro nombre que se fue derivando de mil apodos!
Pero, la consigna que también tenemos todos en estos tiempos, además de tomar importancia de nosotros mismos, es disminuirnos.
¿Cómo disminuirnos y tomarnos importancia a la vez? ¡Suena ilógico!
Los nombres más comunes con los que conocemos esto son: Verdad y Humildad.
Debemos tomar la importancia en nosotros, cómo Seres Divinos, cómo una raza maravillosa a la cuál pertenecemos Todos, y somos Todos los que podemos hacer surgir todas las maravillas que podemos crear, o continuar creando apocalipsis en nuestra vida y alrededor nuestro.
Más, debemos disminuir el Ego, el crecernos no por el Espíritu, sino por lo perecedero, por la imagen, la posición social, la economía, la inteligencia, los dones o la maestría en algo... crecernos en ello nos hace sentir que somos más que los demás y que no nos merecen tan fácilmente.
Efectivamente, esto crea una separación, pero te digo que quién va quedando separado eres tú, quien se queda atrasado en el camino eres tú por más brillante que seas en lo material, estás cerrando puertas, te estas quedando verdaderamente solo/a.
Entonces, habrá que disminuir esa parte y aumentar el Espíritu para poder ser lo que somos con todo nuestro potencial de Creación y Amor, pero también, para comenzar a trabajar todos juntos, unidos, dándonos las manos en todo cuánto sea posible.
Pero sobre todo, utiliza tu nombre en el mundo sí, pero dismínuyelo al grado de poder hacer una reverencia para anteponer al tuyo, el nombre que has elegido para tu Creador.
Acción de Hoy: Hoy, toma un tiempo para buscar el significado de tu nombre, observa si te agrada, si tiene algo que ver contigo y con lo que has vivido a lo largo de tus años. Cierra tus ojos y repítelo en voz baja, lentamente, intenta sentir su vibración resonando en ti (a veces se siente como algo que se moviera en alguna parte de tu cuerpo). Observa cómo te sientes al sentirlo.
Puedes hacer esto con los nombres que poseas, místicos o de pila, incluso con la forma en que te llama la mayoría de la gente, amigos y familia.
Encuentra la Fuerza y trata de saber qué es lo que te regala tu nombre.
A la hora que destines para orar o meditar, haz lo mismo con el nombre que usas para el Padre, repítelo, una y otra vez, lento, suave, como si se deslizara en tu boca... siéntelo... vívelo... probablemente descubras la Grandeza de su nombre en ti.
Y cuando eso suceda... no dudes en poner su nombre, con el tuyo, en todas las acciones de tu vida.
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