
¡Que la Paz sea en tu Vida y en tu Hogar!
Hoy como cada día, es día de llevar al mundo la Luz, de transmitir a otros el mensaje de un Cambio, de una Verdad más allá de las creencias, sino como algo que se puede vivir y experimentar si lo deseamos.
¿Te has dado cuenta en tu email cuántos chistes, "luchas" contra injusticias, accidentes, peticiones de ayuda a alguien que ha sufrido y alertas de "leelo, es urgente" existen? ¿Y cuántos en realidad que hablen de buenas cosas, de la Luz, del Padre? La diferencia es muy notoria.
Y de todos esos, siendo honestos ¿cuáles reenvías tu a tus amistades?
Actualmente a una gran mayoría les da "pena" enviar mensajes que hablen del Padre, de Jesús y de cuestiones así, por temor a que lo consideren como "fanático religioso". ¿Unos cuántos email te hacen fanático? En ese caso, ¿qué eres si reenvías chistes? ¿Un cómico?
Es tiempo ya de dejar a un lado "el que dirán" y mostrar nuestro corazón, pero, como ya hemos dicho, en el corazón existe la Luz, la conexión divina, así que debemos no sólo abrirlo y dejar que fluya para guiarnos, sino también transmitir esa Luz, llevarla a todos lados.
Con esto no quiero decir que te enganches en enviar miles de emails con mensajes bonitos de ángeles y santos. Lo que quiero decir es que en cada una de tus acciones diarias debes mostrar con honestidad, sinceridad y veracidad lo que eres, lo que crees y vives. Sin pena ni vergüenza de que puedan pensar otros, ya que eso es, precisamente asunto de otros.
Ya con las Reflexiones hemos trabajado un poco con el prójimo, más no lo suficiente y es ya el momento de actuar más rápido y fuerte.
Seguramente conoces a alguien que se siente aturdido, temeroso, paralizado en la Vida, que ha perdido el rumbo y no sabe a dónde ir. Pues bien, es momento ya de aliviarlos un poco.
No podemos intervenir al grado de arreglarles el problema ya que eso quitaría el aprendizaje que deben tener y no es otro que "darse cuenta y comenzar a confiar y a hacer". Pero si podemos acercanos, dar una palabra de alivio, contar lo que hemos descubierto en nosotros mismos y experimentado en este camino. Podemos sugerirles hacer algún cambio o probar alguna disciplina, leer algún libro e incluso actividades que puedan ayudarle a salir de ese estado, pero siempre respetando el Libre Albedrío.
Lo que nos corresponde a nosotros es quitarnos esa pena de demostrar lo que deseamos y hacemos en nuestra vida. No olvidemos que la pena o vergüenza es el estado más bajo de vibración que existe, y si nos instalamos en el, sí mi Hermano/a, estamos vibrando muy abajo, aunque meditemos, vayamos al taller, a la terapía y tengamos oración constante.
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