lunes, 6 de julio de 2009

Vivo, No Muero




¡Paz Contigo! El aire tiene un aroma de calma, las vacaciones están ya en puerta. ¿Qué planes tienes en estas vacaciones? Ayer tocamos el tema de la Resurección, y nos referimos al hecho de no esperar la muerte para acomodar las cosas y ponernos en acción, o para hacer un conteo de lo que dejamos de realizar y aprendimos. La muerte en sí ha sido vista como algo oscuro, negativo y triste, sobre todo porque el dolor causado con la partida de alguien nos duele más por nosotros mismos que por quien se ha ido. Sí, suena curioso pero es parte del arraigo, de la costumbre, de alguna forma todos sabemos que cuando alguien se marcha se encontrará mejor que en este mundo, pero lo que duele es no poder ver a esa persona como antes, llamarle por teléfono, abrazarla o escucharla. Nos dolemos nosotros mismos, pero igual que todo también es un aprendizaje y lleva su proceso para poder sanarlo. Sin embargo, hay una muerte que si es muy negativa y triste y una gran parte de nuestro mundo se enfrenta a ella: La Muerte en Vida. Con esto no me refiero a tener alguna enfermedad física o accidente que nos mantenga en cama o en estado de coma, sino a la enfermedad que cargamos en nuestro interior. Si sientes que has perdido el rumbo, que tu vida es una inmensa monotonía sin chiste, que no tienes fuerza para continuar, que te encuentras cansado/a, que todo te parece aburrido, no sabes que más hacer, tienes mucho miedo, nada te funciona y caes en constante depresión u pasividad o vives con estrés al máximo... entonces debo decirte que estás muriendo en vida. Resulta muy curioso la seriedad con que tomamos la Muerte, y la ligereza con que tomamos la Vida, más es una ligereza mal enfocada... A la Vida la tomamos tan normal y segura que no nos preocupamos por solucionar y modificar todo eso que nos está haciendo perdernos de vivirla y disfrutar de ella, y si caemos enfermos de algo serio es entonces cuando miramos hacia atrás y nos arrepentimos de cosas que no hicimos y quisiéramos hacer. La ligereza de la Vida no es así como si fuera poca cosa, ya que nunca se está seguro/a de cuándo termina este viaje. A la Vida hay que tomarla a la ligera pero en el sentido de quitarnos lo que nos aprisiona y asfixia, lo que no nos permite gozar de estar vivos: amargura, rencor, miedo, tristeza, coraje, culpa, pena. Todas ellas son cadenas que nos mantienen arrinconados mientras la Vida continúa su paso sin detenerse. No es la Vida la que se detuvo para ti, eres tú quien se ha detenido para ella. Y si estamos queriendo dejar salir nuestro Espíritu para transformarnos en un Ser Integral entonces no podemos continuar así. He ahí la primera parte de una Resurección. El momento es Hoy, no mañana ni ayer, desempolva los proyectos pendientes, los planes que no has realizado, recupera las cosas que más te gustaban y disfrutabas cuando eras niño. ¿Hace cuánto no cantas con el corazón sin preocuparte de nada?¿Qué tal sentarte en un parque a comer un helado de tu sabor favorito?¿Alimentar palomas tirando migajas de pan?¿Observar a los niños jugar sin pensar en todas las maneras en que podrían lastimarse?¿Ir de paseo a un día de campo?¿Jugar con tu pareja a enamorarse otra vez? Y si no la tienes, ¡jugar a descubrirla porque seguramente está cerca! Podría ponerte mil ejemplos más de las cosas sencillas que nos "reviven" y que hemos dejado de hacer por las carreras locas que tenemos. Resurjamos Hoy y acrecentemos nuestro Ser con aquello que nos da Vida.
Acción de Hoy: En la Reflexión tienes algunas ideas, seguramente a ti se te ocurren más, en este día, ¡comienza a hacer todo eso olvidado! Mi pregunta inicial fue sobre tus planes de vacaciones, que te parece si como primer plan te pones en la mente y el corazón: ¡Disfrutar al máximo de ellas!


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