Cuando escucho la palabra Identificación lo primero que viene a la mente es una credencial en mi bolsillo que incluye mis datos generales y mi fotografía, quizá te sucede lo mismo, estamos acostumbrados a esa relación de conceptos, y también a tener a la mano este documento para poder indetificarnos cuando se nos pida.Para entrar a un lugar, para visitar a alguien que vive en un residencial privado, para hacer trámites o para acreditar que somos dueños de algo, siempre va por delante la identificación de que somos quiénes decimos ser.
Ahora lo pienso sobre la vida misma: no soy esa fotografía ya que eso fue solo un momento en mi existencia que ya pasó, aunque haya quedado plasmado el recuerdo; tampoco soy una dirección porque no estoy atado a un solo sitio; mi fecha de nacimiento solo me otorga parte del equipaje con el que llegue al mundo y mi identificación tampoco tiene fecha de caducidad porque esa llegará tan solo el día que abandone esta Tierra, más aun seguiré en algún otro lugar.
Veo pasar los días por mis ojos y a las personas caminando y viene a mi mente la pregunta: ¿En verdad nos estamos identificando? A veces encontramos semejanzas en otras personas, con situaciones parecidas o hasta con una injusticia que no nos afecta directamente; pareciera que es más fácil sentir esa identificación con problemas y atorones que con las cosas agradables de la existencia.
¿Cuántas veces dices Yo Soy antes de tu nombre? ¿En cuántos momentos de tu día te identificas con la Naturaleza y el Mundo que pisas? Más allá de una protesta en masa ¿qué tan capaz eres de identificarte con aquellos que tienen carencias, con los que te caen mal o con quienes tienes diferencias? Y antes que nada, ¿solo tu nombre, solo tu imagen, tu ropa, coche, casa o trabajo es lo que en verdad te identifica? ¿Eres eso?
1 comentarios:
Espero que ya esten funcionando los comentarios en el Blog, antes los bloqueaba
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