El tiempo pasa y la vida pareciera no darnos sorpresas ni empujones por largos momentos, y sin embargo en otros pareciera que todo se voltea en menos de un pestañeo, moviéndonos de sitio, llevando y trayendo personas de nuestra vida, abriendo oportunidades que deseábamos pero no habíamos dejado de esperar.
Cuando vamos pasando los días cayendo en una monotonía en dónde todos los momentos parecieran ser iguales generalmente dejamos de soñar y nos olvidamos de esos sueños que siempre tuvimos, le quitamos con ello la fuerza a lo que deseamos y poco a poco nos conformamos con que nunca sucedan.
Esto, sin casi darnos cuenta tiene un efecto en nuestra forma de actuar, vamos ya caminando sin ánimo, sin dar todo lo que podemos, haciendo solamente lo mínimo aunque síntamos que pasamos el día con el mejor de los humores, e incluso, no damos más pasos de los que pudieran darse porque con cumplir lo necesario "está bien".
Desde que llegamos al mundo merecemos un sínfin de Bendiciones, de gozo al vivir, de disfrutar de muchas cosas, pero la abundancia se encuentra en tan solo unos pocos que han sabido sacar provecho del temor y la creencia en las necesidades de la mayoría, sin embargo, todos tenemos abundancia, todos podemos acceder a ella en cualquier sentido y uno de los primeros pasos es no dejar que la monotonía te venza, no permitas que la costumbre sea más fuerte y que tus sueños se apaguen.
Ahora imagina que cada día más de lo que se te pide, sea en tu trabajo o en esos sueños que no realizas aún, haz un poco a diario, no es necesario que logres todo rápido, un poco a la vez, pero siempre, todos los días.
Haciendo cada día aquello que es verdadero en ti es la manera más rápida de que el universo conspire para traerte lo que mereces y vas ganando, comienza desde hoy.
viernes, 7 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario