¿Recuerdas que al mudarme tuve encuentro con una libélula y unas lagartijas? Bueno, hoy quiero contarte que desde esos días he estado observando mucho a los animales, me he dado cuenta de que han cambiado su comportamiento, ahora hacen cosas que antes no hacían, sobre todo en las ciudades en dónde ya la civilización se encuentra muy asentada.
¿Te pasa a ti? ¿Lo has observado? De pronto pareciera que los animales van perdiendo el temor a los humanos y se acercan mucho más que antes, más no de forma agresiva, ellos no agreden como nosotros porque sí, el acercamiento es como curioso, juguetón, incluso de pronto pareciera que intentan comunicarse, decirnos algo o en algunos casos es como si velaran por nosotros o nos acompañaran.
Es preciso darnos cuenta de que nuestro mundo sí esta cambiando, no nos damos cuenta porque insistimos en hacer lo mismo de siempre, de la misma forma, mirando hacia los mismos objetivos e igualmente sin importarnos nada más que nosotros mismos. Continuamos buscando todo lo que está mal, algo de que quejarnos para poder excusar lo que nosotros mismos hacemos o dejamos de hacer, por ejemplo "la falta de oportunidades generadas por la crisis"; y te digo ¿que pasaría si el tiempo que se pierde en una queja se ocupara en buscar formas más creativas de lograr salir de un problema? incluso ¿que pasaría si en lugar de la queja agradecemos lo que hay y buscamos unirnos con otros para hacer algo más grande que nos permita lograr las cosas?
Muchas puertas se están abriendo y si no comenzamos a caminar hacia ellas para comenzar a atravesarlas, cada día podría suceder que las cosas se apretaran más de lo que ya están, aunque no sepas de que puertas se trata tan solo procura hacer las cosas de diferente forma, innova hasta en el más pequeño detalle y te darás cuenta de que algo cambia.
jueves, 13 de mayo de 2010
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1 comentarios:
Tienes toda la razón y mi humilde opinion es Dios,que siempre ha estado a través de estos "signos" más bien nosotros no "queremos" ver esos pequeños milagros que a diario se dan; estamos tan sumergidos en la cotidianeidad de la vida que perdemos la capacidad de sorprendernos de lo hermoso que nos da Dios por medio d ela naturaleza y tal percepción y sensibilidad se alcanza con desarrollo espiritual! Un abraxo me enkanta leerte!
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