Suenan las campanas de una iglesia que se encuentra a pocas calles de dónde vivo, salgo a la cale y miro algunas personas que se encaminan hacia allá, acudiendo al llamado para entrar a misa, todas con aire solemne, muy silencioso como preparando la seriedad que debe acatarse en estas ceremonias.
Templos en todos lados, de todas las religiones, y en cualquiera de ellas las promesas de un nuevo comienzo, del camino hacia el lugar ideal en dónde seremos recompensados por haber creído, asistido e incluso cooperado para el crecimiento del templo mismo.

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