La idea de morir suele ser una especie de fantasma que se esconde no debajo de la cama, sino en nuestros propios rincones interiores y desde dónde sale en los momentos menos esperados para revivir ese viejo temor y recordarnos que si seguimos aquí el viaje entonces no ha terminado pero pudiera suceder en cualquier momento.
Algo que ha resultado muy real y que puede verse con frecuencia en estos tiempos es que ese temor a la muerte en realidad lo que encierra es un temor mucho mayor a la vida, sucede con frecuencia que aquellas personas que más preocupadas se encuentran por el momento de morir, son las mismas que menos disfrutan de la vida, las que más se cuidan, las que no toman riesgos, las que miden todo, y paso a paso las que van limitando su existencia por para no enfermar, no sufrir accidentes, no exponerse a la violencia de las calles, no salir lastimados de situaciones y relaciones, etc.

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