Amanece y la rutina en el mundo comienza nuevamente, el silencio va llenándose de los cantos de las aves que se ven opacadas por el ruido de los autos; ya se escucha actividad en las casas vecinas, todos corriendo, atentos a su arreglo personal para salir a enfrentar el nuevo día y cumplir con las labores adquiridas.
Algunas personas caminan por las calles, ajenas a todo lo demás, sumidas en sus propios pensamientos; unas con rostro de optimismo y las más, aun con cansancio y apatía por tener que recomenzar lo de siempre.
Los pasos se cruzan pero las miradas no, excepto cuando se teme, cuando hay desconfianza, más por precaución que por ver a los ojos a quienes pasan al lado; de las sonrisas ni hablar, pareciera que hemos olvidado ese lenguaje universal que todos conocemos bien y abre cualquier puerta: una sencilla sonrisa.
Ganar dinero para nuestras necesidades materiales y lujos es más una carga que algo para disfrutarse tan solo por sentir que somos de utilidad, por lograr aportar algo de provecho y recibir una recompensa a cambio.
Uno de los sueños más recurrentes es el de tener tanto dinero como para dejar de trabajar; podemos ver las revistas de famosos y adinerados en dónde todo parece mágico, sin problemas o preocupaciones, solo disfrutando de la vida y las fiestas con las amistades, con parejas de cuerpos y rostros increíbles.
Por supuesto que una revista no hablará totalmente de las depresiones y problemas que enfrentan estos personajes, excepto como chisme para vender más, nunca con profundidad porque de entrada, esos exitosos no mencionan estos aspectos, pero te aseguro que los tienen y quizá tan grandes como sus cuentas bancarias.
El dinero excesivo puede parecer algo atractivo para quienes no lo tienen, pero cuando se comienza a tener el mismo dinero va perdiendo importancia, excepto para quienes no han visto nada más en su vida que la ambición.
Cada moneda tiene su peso, igual que cada frustración. Acumular sin generar con ello beneficios para el mundo a la larga irá siendo una carga de la que no tenemos idea hasta que se vive y sin embargo la mayoría soñamos con ella pensando que no nos pesará y podremos con ella.
Ser exitoso no se mide en dólares y ceros a la derecha en una cuenta bancaria, como tampoco puede medirse en parejas sensuales o lugares exóticos y lujos a nuestro alrededor; el verdadero éxito es que con mucho o poco nunca te desconectes de la vida misma, de los demás, de lo sencillo para agradecer, ser y hacer por todo y todos.
Acción de Hoy:
- Agradece mucho por el momento, el lugar y lo que vives, positivo o negativo, aun sin conocer el "porqué" de las cosas da gracias porque siempre es para bien, siempre traerá algo mejor y lo único que podría lamentarse es que no tuvieras la oportunidad de vivirlo.
- Comparte lo que tienes, poco o mucho pero siempre procura dar a los demás en la forma que mejor creas, no solucionando problemas a otros, pero sí apoyando, abriendo caminos para que cada uno encuentre soluciones.
- Deja las quejas, cada vez que señalas y mencionas aquello que está "mal", lo "terrible" que te sucede, estás contribuyendo a más de lo mismo, y trayendo más de eso mismo a tu entorno, a tu energía propia. Si algo te incomoda desahógalo y después suelta, permite que se marche.
El final feliz de tu propia historia en esta escuela llamada Tierra depende de que dejes las cargas de emociones negativas, de ambiciones de poder y dinero, de estatus y fama; mientras menos importancia le restes a ello, más lo atraerás porque harás las cosas desde otro punto de vista, con otra actitud a la que el Universo responde llenándote de regalos, pero sabrás usarlos de mejor manera, con humildad, bondad y compasión.

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