martes, 16 de junio de 2009

Después de la Tempestad...




¡Buen día Hermano/a! ¿Cómo amaneciste hoy?

Me tomaré el atrevimiento de asumir que llevas a cabo (o intentas) las acciones que se van proponiendo en estas reflexiones diarias.

¿Sabes? No importa si las logras a la perfección o si algo falla, incluso, tampoco importa si a la hora de realizarlas, la situación que se da cambia y terminas haciendo otra cosa... lo que importa es el esfuerzo, la intención, el hecho mismo de que trates de aplicarlas.

Así que, asumiendo que el día de ayer nos purificamos de toda la pesada carga que podríamos traer y que hoy estamos más ligeros, demos un paso más allá... volvamos a trabajar con el Perdón.

Sí, nuevamente haremos algo respecto a este tema no por sonar a "otra vez la misma canción", trabajar en uno mismo, en el Espíritu es igual que cuando acudes a un gimnasio por primera vez... llegas sin condición, débil, quizá con sobrepeso y te cuesta mucho trabajo entenderle a las rutinas de acondicionamiento que te marca el entrenador... además, los primeros días terminas como si te hubieran caído cuarenta elefantes encima.

En este caso, nuestro entrenador está en nosotros mismos, y está siendo actualizado por una organización cósmica más elevada. Nuestras rutinas aquí son variadas, ya que hay muchas formas de lograr un objetivo más no debemos perderlo de vista y trabajar en él una y otra y otra vez hasta que sea algo que surge naturalmente en todos los días de nuestro paso por el mundo.

Entonces, dime, ¿para ti qué es el Perdón? ¿Porqué resulta tan difícil perdonar a quien nos hace algún daño?

Debemos comprender, que perdonar no significa "dejarme pisotear", pero tampoco significa "aquí la guardo y en cuánto pueda te sonaré hasta con la cubeta".

Si una persona constantemente te está dañando nos encontramos con dos opciones: debo aprender a que dejen de afectarme sus acciones, haga lo que haga, porque no tengo otro remedio (por ejemplo cuando se trata de alguien que trabaja con nosotros) o definitivamente es tiempo de alejarme de esa situación por mi propio bienestar (el ejemplo sería cuando estamos en una relación de maltrato).

Sea cual sea el caso, debemos comenzar por perdonarnos nosotros mismos, por permitirnos sentir esas emociones negativas, y eso no implica que no las sintamos, todos las sentimos... lo que implica es que cada día haremos un esfuerzo por sentirlas menos y quién sabe... a la vuelta de la vida puede resultar que en verdad lleguemos a sentirlas unos segundos y enseguida las saquemos de nuestra vida.

Ahora, es muy válido que pongas límites claros y sepas decir: "hasta aquí". Claro que se puede y se debe detener todo aquello que nos produce daño, pero, es muy diferente realizar una acción que detenga ese daño a que llevemos el daño cargando todo el tiempo, rumiando el coraje, maldiciendo, llorando, sintiéndonos mal y con algo atorado en estómago o garganta... muchas veces todas esas emociones atoradas pueden producirnos graves problemas de salud.

De lo que se trata es de dejar ir esas emociones negativas, de sacarlas lo más rápido posible de nosotros, y no desear ningún mal. En nuestro mundo, todo aquello dañino que existe, ha sido creado por nosotros mismos: polución, guerra, hambre, violencia. Y lo único que nos fue otorgado desde el inicio y cuando nacemos se llama: Amor.

Entonces, como dice la frase: "Hagamos el Amor y no la Guerra".

Acción de Hoy: Nuevamente róbale unos minutitos al trabajo y las carreras del día. Enciérrate en el baño o donde puedas estar un momento a solas. Levanta tus brazos e imagina que sobre ellos aparece un sol dorado muy brillante... Comienza a realizar una serie de respiraciones acompasadas, mismo tiempo para inhalar que para exhalar... y mira como de ese sol surge una lluvia de chispas doradas y blancas, como si estuviera nevando sobre ti, te baña y con esto termina de llevarse todo aquello que te daña, todas las situaciones que te producen algo negativo y desagradable. Lleva tus manos a la boca de tu estómago y saca de ahí, a todas esas personas que te dañan, imagina como van saliendo hacia tus manos, juntalas ahí... y ahora súbelas hasta tu corazón y di en voz alta: "Yo me perdono y a través del perdón también te perdono para ser iluminados por la Luz del Amor Universal, no más dolor y pena en las acciones. Ilumínate".

A partir de este momento, cuándo te sientas en una situación incómoda o una persona te produzca algún malestar baña a la persona o a la situación con Luz dorada (con tu intención basta) y en silencio repite: "Ilumínate o Ilumínalo". Por supuesto, no dejes de bañarte tú mismo/a.

¡Sonríe mi Hermano/a, es gratis!

0 comentarios:

Publicar un comentario

Lectores

Archivo

web clocks reloj html
Contatore

Blogs de México

 

LUIS MACEDO | EMPRENDER CONSCIENTE. Copyright 2009 All Rights Reserved Revolution Two Church theme by Brian Gardner Blog Skins