
En este día te has levantado, has tomado un baño y un rico desayuno, eliges la ropa y te vistes, peinas tu cabello y, si eres mujer, te maquillas un poco. Como toque final aplicas un poco de loción o perfume en zonas estrategicas. Ahora estás listo/a para la labor de hoy... El reloj marca la hora y llegó el momento. Bajas la escalera, tomas las llaves, el celular, dinero... un último retoque frente al espejo y... ¡La Puerta está cerrada!
Intentas con la llave, ésta gira, normalmente y... la puerta sigue cerrada. No te lo explicas, no sabes qué está sucediendo, tú estás perfectamente capacitado/a para hacer el día como sabes hacerlo y esta puerta te impide salir al mundo.
Rápidamente tomas el teléfono para llamar al cerrajero y descubres que no hay señal de llamada.
Entonces la ansiedad comienza a apoderarse de ti, y en tu desesperación recuerdas otra gran herramienta: el celular; introduces los números, aprietas la tecla de llamada y... silencio... no sucede nada... ¡no funciona!
Corres hacia la parte posterior de tu hogar, abres la puerta trasera (uf ésta si pudo abrirse), te propones saltar la barda pero... ¿ese enrejado de dos metros que sobresale de la barda quién lo puso? ¡Eso no estaba ahí anoche!
No puedes más... comienzas a gritar... gritas y gritas... has perdido la noción del tiempo, has intentado doblar el enrejado, escalarlo, romper la puerta... nada ha funcionado... incluso has también maldecido el "castigo" de ese encierro que te han impuesto.
De pronto te relajas... respiras profundo... y valoras lo enorme que tenías al poder salir diariamente, ir a cualquier lado, mirar gente pasar, sentir el viento, escuchar a las aves, caminar, compartir con amigos...Cuántas maravillas pasaban por delante y tú no te dabas cuenta por andar siempre a la carrera, siempre en tus asuntos, siempre eligiendo tener cerca lo que iba de acuerdo a lo que querías y pensabas y desechando todo aquello que era diferente "porque iba en contra".
Escuchas un ligero "click" y la puerta se ha abierto... el sol entra con todo su esplendor y llena de Luz toda tu casa, percibes el aire fresco, las risas de los niños que pasan... te asomas con temor... lo primero que ves es a tu vecino, ése que no soportas porque lo consideras un bueno para nada... él te sonríe y te saluda y te das cuenta de que siempre lo ha hecho... por vez primera le devuelves el saludo y sonríes: algo ha cambiado.
Sales dispuesto/a a re-descubrir el Nuevo Mundo.
¿Te gustó la historia?¿Pudiste imaginarla? Qué te hizo sentir?¿Crees que tenga algo que ver contigo?
Esta es una historia muy real, algo que sucede a diario, en muchos lugares y sí, es muy probable que te suceda a ti también aunque no lo notes. Esto es lo que hemos estado viviendo en realidad, lo que aún vivimos a diario cuando nos aferramos a nuestras creencias y las tomamos como verdades absolutas, cuando solamente vemos por nosotros mismos y los seres queridos, cuando no aceptamos nada que no pertenezca a nuestro círculo de amistades, grupo de trabajo, estatus social, religión o grupo de actividades.
Vivimos en una cárcel auténtica por no aceptar lo que es diferente a nuestra forma de vida, la que creemos sumamente perfecta. ¿Sabes que puedes compartir con todo tipo de personas, aún cuando tengan sentires y creencias diferentes, sin que tu debas presionarte, influenciarte o cambiar lo que te funciona? ¿Y sabes también que quizá abriéndote a los demás, sin prejuicios, podrías aprender mucho más, acrecentar tus amistades y enriquecer tu alma tanto como tu vida?
Acción de Hoy: ¿Qué tan bueno/a eres con los retos? La acción de hoy tiene un nivel de dificultad para tus ideas preconcebidas, incluso para tu mismo Ego.
Busca a alguien que te caiga mal por su manera de ser, también puede ser alguien desconocido pero ¡OJO! debe ser un desconocido que al verlo algo de su persona no concuerde contigo. ¿Elegiste ya a la persona? Bien... ahora, habla con ella... sostén una charla de por lo menos 10 minutos, intenta conocer sobre sus intereses y gustos, trata de llegar a la razón de lo que te molesta de esa persona.
Tu premio: Habrás abierto tu corazón un poco más y comenzaste a romper las cadenas de un encierro que llevaba siglos controlando a la humanidad. Probablemente ganes un nuevo amigo, o por lo menos ganarás mucha comprensión y sabrás una técnica sencilla que aplicar para abrirte al mundo aún cuando sea diferente a ti.
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