
Un radiante día ha comenzado, en estos momentos se percibe Luz, se percibe Paz. El aire tiene un aroma dulce, las aves emiten sus cantos y se mira a las personas caminar con paso tranquilo, disfrutando de un clima templado, rico.
Alguna vez hablamos de ver el "vaso medio vacío o medio lleno" e incluso fuimos más allá del vaso, llegamos al mar, pero ¿y hoy? ¿sigues atento/a a ese mar que está presente en todo y resuena en nosotros?
Hasta hoy, en la mayoría de las cosas hemos aprendido a actuar de acuerdo a aprendizajes que hemos ido obteniendo, pero en muchos de estos casos, este conocimiento nos ha sido heredado por otros, que quizá en realidad no experimentaron algunas de las situaciones que atravesamos o, como es muy común, las enfrentaron de la manera en que mejor las funcionó, sin que eso sea garantía de que a nosotros nos funcione.
Los sistemas que más fuerza han ejercido sobre nosotros son el político, el educativo, el económico, el religioso y claro está, el social y el familiar. Hemos seguido maneras de comportamiento, ideologías y filosofías que muchas veces resultan ajenas a nosotros mismos.
Aún con esto, los sistemas se han ido desmoronando y una Verdad Mayor comienza a surgir, un "algo" que se manifiesta dentro de nosotros y aunque no lo sepamos, sucede en todos, tarde o temprano. Es entonces cuando comenzamos a rebelarnos ante las costumbres anticuadas, ante las injusticias humanas, ante los conceptos que ya no van de acuerdo al tiempo en el que vivimos.
Pero, una vez que comenzamos a romper ese cascarón que conocíamos, nos encontramos con un desconcierto porque no sabemos a que se debe esa fuerza dentro, que nos dice esa voz, cómo debemos hacer ahora las cosas, y comenzamos a buscar sin descanso... tratando de aplicar lo que mejor vamos observando... solo que... la búsqueda la contínuamos afuera, en lo exterior, en lo palpable y medible... seguimos mirando hacia lo conocido tratando de hallar algo diferente en ello, e interpretamos todo lo exterior de una forma un poco más sublime, más intensa o divina... pero sigue siendo el exterior.
Un ejemplo claro de esto (y sin ahondar en asuntos de religión) es la Biblia misma. Probablemente el Libro más grande escrito hasta ahora, el más buscado y el que resulta una guía para aquél que sepa adentrarse en la Enseñanza que contiene. Más la Biblia, como muchos materiales expuestos al mundo, han sido interpretados de la misma manera en que buscamos dentro de nuestra vida: exteriormente. Se toman las palabras como verdades literales y pocas veces se profundiza en un significado detrás de ellas.
Cuando hablamos de actuar con el prójimo, no significa que hacer buenas acciones nos transforme en mejores personas, aunque claro, a la vista de todos así será... el cambio proviene en realidad del porqué de esas buenas acciones, de qué es lo que me motiva a hacerlas... ¿lo hago por verme bien ante los demás?¿las realizo porque creo que eso me traerá algo bueno?¿surgen definitivamente de mi corazón?¿observo mi resistencia a realizarlas y también me doy cuenta de lo que siento y cambio mientras las realizo y después de hacerlas?
Recuerda, lo que estamos cambiando son únicamente las capas que han cubierto lo que llevamos dentro, y nos valemos de herramientas del mundo, y trabajamos mucho a través de abrirnos al prójimo. Pero ese prójimo es en sí mismo un Maestro, aún sin saberlo, y el trabajo debe provenir de ese interior y no del exterior mismo.
Acción de Hoy: ¿Qué podrías hacer por alguien, que resultará suficientemente significativo para cambiarle el día? Escucha la respuesta desde tu interior, cierra los ojos y respira profundo... enfócate en tu respiración. Lleva tus manos al corazón y pide que se te muestre una persona. Cuando aparezca en tu mente la persona (la primera que venga, no la cambies aunque aparezca fugazmente), medita sobre algo que podrías hacer por ella. Y ponlo en marcha.
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