
Hace ya mucho tiempo que escuchamos hablar sobre los Milagros que realizaba Jesús al sanar a las personas con tan sólo tocarlas.
Actualmente existen también muchos Chamanes que hacen grandes sanaciones trabajando con las manos y así incluso encontramos al propio Reiki, un camino de desarrollo espiritual que incluye una efectiva técnica de sanación con la imposición de manos e incluso a distancia.
Este Don, como muchos otros, nos ha sido otorgado por el Creador, no para temerle y condenarlo, tampoco para compararnos con Jesús y sentirnos "todopoderosos", sino para aceptar con humildad y agredecer la posibilidad de poder recibir y enfocar una Energía Superior para ayudar a otros y a nosotros mismos.
"Haced como Yo"... unas palabras de Jesús que no solo se referían al camino y ejemplo de vida que nos ha dejado, sino también a la sanación, y ¿porqué lo pide? porque todos pertenecemos a una raza divina, y tenemos la posibilidad de desarrollar todo ese potencial para hacer un mundo diferente a través del Espíritu, pero, hay que esforzarse y callar la mente con sus miedos, tabúes y prejuicios.
Pero, independientemente de la sanación mediante un Don o el aprendizaje y desarrollo de una técnica, el toque divino va más alla de eso, y existe siempre... lo sabemos desde que somos niños, pero al crecer como muchas otras cosas, las dejamos olvidadas por aquellos "eso no existe" o "no hagas caso" que nos decían desde entonces.
¿Recuerdas de niño/a que hacías cuando caías y te golpeabas? La primera reacción por "instinto" es llevarte la mano al lugar que te dolía... movías la mano a veces suave, a veces fuerte, o a veces solamente la dejabas ahí... y el dolor parecía disminuir.
Pero sabes, hay una manera de sanar y es mediante la aceptación en lugar de la marginación, y todos la practicamos de forma inconsciente.
Cuando alguien esta pasando por una pena, muchas veces solemos tomarle el hombro, darle un apretón pequeño o unas palmadas... otras veces pasamos la mano por su espalda y la frotamos suavemente y en muchas otras: abrazamos a la persona.
Es así, tan sencillo y simple como un abrazo, un toque de espalda u hombro, aunque no lo creas, eso ayuda mucho a sanar, porque más que una caricia al cuerpo, suele ser un acercamiento al alma del otro. Es una manera de liberar prejuicios y de deshacer bloqueos ya que te abres a la persona y provocas que la persona se abra contigo... las almas se acercan, se reconocen y brillan juntas.
Lamentablemente esto sólo sucede entre seres cercanos como la familia o algunos amigos y no siempre de forma frecuente, a veces necesitamos una excusa como un cumpleaños, navidad o un éxito para acercarnos y abrazar como felicitación.
¿Te imaginas un mundo en dónde por costumbre la gente se salude siempre con un abrazo, sin importar que tan cercana es la persona? ¿Cómo crees que cambiarían las cosas?
Acción de Hoy: ¿Imaginas la acción de hoy? Efectivamente, hoy se trata de acercar nuestra alma a la de muchas personas, se trata de consentir y consentirnos, ya que un abrazo también nos sana y nos reconforta aunque seamos nosotros quiénes lo iniciemos.
Hoy abraza a todas las personas con quien pases el día, familia, amigos, si te presentan a alguien nuevo/a, rompe un poco esas reglas mentales y date oportunidad de abrazar. Si vas por la calle a la tienda y te es posible, toca a quien puedas en el hombro, con cariño y respeto, como un saludo de afecto, unas palmadas cariñosas siempre serán bien recibidas.
Intentalo también con aquellas personas que a pesar de ser cercanas, no llevas una buena relación o a quiénes les tienes aún algun rencor o molestia.
Observa las reacciones en ti mismo/a y en los demás. Probablemente puedas sorprenderte con cambios que llegan a darse.
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