lunes, 29 de junio de 2009

Ser Extraordinario


Una semana más que comienza y este mes se encuentra ya en su fase final. ¡Qué rápido marcha ahora el tiempo!

En un par de días más comenzamos la segunda mitad de este año, probablemente la que nos trae más sorpresas ya que están anunciadas algunos sucesos que ayudarán al cambio que estamos viviendo. Uno de ellos es lo que me ha impulsado a trabajar con estas reflexiones, para aportar un granito de arena a facilitar la manera en que debemos ir transformándonos, pero, ya lo hablare en unos días más.

Ayer domingo observaba a muchas personas al salir de la Iglesia, y me entristeció un poco el hecho de ver que una gran mayoría probablemente sigue asistiendo por cumplir con una norma más social que espiritual.

Aún no se subían al auto cuando ya se escuchaban discusiones y reclamos entre esposos, regaños de padres a hijos, malas caras entre novios, gestos de los automovilistas al transeúnte que va cruzando lento y alguno que otro claxón impaciente porque los autos no avanzaban.

Eso me hizo preguntarme a mí mismo: "Mí mismo, ¿en realidad es que no podemos darnos cuenta?¿porqué insistimos en ser tan cabezones (mentales) de caer una y otra vez en esa negatividad y callar la paz y la unión energética que se da en esos momentos y lugares?".

Y mí mismo tan solo escuchaba atento... en silencio... realicé una última pregunta: "¿en verdad necesitamos tanto de aprender a través de cosas dolorosas, sucesos fuertes que nos hagan temblar para entrar en un estado de reflexión y tratar de cambiar algo?".

Y entonces sucedió, mí mismo abrió la boca: "Debes saber que el Templo no es aquél que estás mirando a donde acuden todos esperando la solución del Padre. Es en el Padre en quién debes sumergirte a través de mí, Yo Soy quién te lleva a poder escucharlo, más Soy también quién está presente en cada uno de todos. Se me ha llamado de muchas formas y a mi me complace cualquiera siempre que me sea permitido entrar y hablarle a quién acude a este encuentro. Dáte cuenta pequeño Tú eres el Templo del Padre, cómo lo es cada Hermano, cada habitante de esta Tierra, vegetal y animal, Todo es Luz proveniente del Padre. Más son ustedes quénes deciden no verlo y abrir el Verdadero Templo que se halla en su corazón. El tiempo de lamentaciones ha pasado ya pequeño, es hoy el tiempo de actuar más no puedes empujar a nadie como tampoco llevarlo a cuestas... eso implicaría una carga que no te corresponde ni corresponde a ningún otro. Existe un enorme cambio aún cuando no puedan verlo, el momento está cercano y habrá sucesos pronto que serán como un vendaval que sacudirá la Consciencia en este tu México y en el mundo entero. Más también está presente ya el momento en que recibirán regalos que refrescarán su ser entero como un agua clara y viva que terminará de llevarse lo que no es necesario. Más hoy te pido pequeño que sigas adelante y no dudes, que cada uno de ustedes que están ya conmigo en sí mismos no cesen de realizar la obra del Padre, ya que son el Templo Verdadero de dónde todo parte. Esos Templos a los que acuden intentan ayudar a esta obra realizando un Trabajo en Hermandad y Unión, más te digo que si verdaderamente quieres cambiar algo en el mundo comiences por el Inicio, y ese es tu corazón, tu Templo, lleva en tus acciones no sólo la Palabra que debe ser difundida, sino el ejemplo de Vida que cada uno tiene en sus manos, ése que cada uno conoce y siente cada día más necesario. Yo estaré aquí siempre para ti, y para cada uno de quiénes me llamen y abran su puerta. Pero no soy quién resolverá lo que corresponde a cada uno, tan solo puedo aplaudir sus logros y hacer más sencillo el camino, acompañarles en sus pasos y levantarlos cuando tropiezan, pero pequeño, eres tú con los demás quiénes deben caminar y dejar ese lugar seguro que está ya inservible. Ten fé, lo que tus ojos terrenales observan puede asustarte, más en la fé encontrarás las respuestas y la confianza de que todo está ya hecho para el bien de todos. Yo te Amo y los Amo a Todos, no están solos. Nunca lo han estado".

Acción de Hoy: ¿Alguna vez has observado lo que haces al salir un domingo de la Iglesia o Templo? ¿Cómo te sientes? ¿Cuánto tiempo conservas esa sensación? Si ayer asististe de acuerdo a tu religión, ¿Cómo pasaste el día? ¿Qué haces en verdad a diario que refleje todo ese código espiritual en el que crees? Te invito a que reflexiones sobre el día de ayer, y detectes hasta dónde cumples en tus actos y palabras las buenas obras. Házlo sin juicios, no te señales ni te reclames por cosas que no has hecho, lo principal es darse cuenta y despúes... ¡comenzar a hacerlas!

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