No suelo mirar con frecuencia las noticias, de hecho, procuro tan solo mantenerme informado sin pasar demasiado tiempo escuchando una y otra vez los sucesos con el manejo que se tiene en los medios de hacer lo trágico aun más alarmante y oscuro.
Anoche durante mi sueño percibí una llamada, como si una voz me dijera: "abre los ojos"; lo hice, eran las 2:15 a.m. me mantuve despierto y respirando en calma, atento, tan solo esperando. Unos minutos después, sentí el temblor, duró apenas poco tiempo, el suficiente para saber que en México ha comenzado ya un reajuste.
miércoles, 30 de junio de 2010
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