Comer es uno de los grandes placeres que tenemos en este mundo, sentir el sabor de una gran comida, combinar olores, sabores y texturas no solo nutre nuestro cuerpo, también alimenta el alma ya que nos hace sentir contentos, satisfechos, gozosos.
Todos conocemos aquel pasaje en la vida de Jesús en dónde comparte el pan y el vino con sus discípulos, como también hemos escuchado sobre la anécdota en donde multiplicó los peces para alimentar a muchas personas.
viernes, 2 de julio de 2010
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