En muchos comienzos de semana sucede que en lugar de retomar las labores con toda la energía recuperada después del descanso, con el ánimo dispuesto y listo para dar lo mejor de nosotros, nos sentimos exactamente al contrario: cansados, hastiados, desanimados y deseando que los días de descanso fueran cinco y las labores solo duraran dos.
Esto no solo tiene que ver con atenderte a ti mismo y hacer caso de lo que tu cuerpo está pidiendo, tenemos la costumbre de usar los fines de semana para reunirnos con las amistades y familia pero sobre todo, para salir a divertirnos por la noche y darnos tremendas desveladas aun cuando nuestro cuerpo lleva días pidiendo una pausa y descanso.
lunes, 19 de julio de 2010
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